Ley General de Salud: prevención y tratamiento de la enfermedad del alcoholismo dirigida a sectores vulnerables

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 185, FRACCIONES I, II y II; Y SE ADICIONAN LAS FRACCIONES IV, V Y VI  DE LA LEY GENERAL DE SALUD.

 

El proponente RICARDO MEJÍA BERDEJA, diputado integrante del Grupo Parlamentario Movimiento Ciudadano, con fundamento en los artículos 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 55 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, somete a consideración de esta H. Comisión Permanente, iniciativa con proyecto de decreto por el que se REFORMA EL ARTÍCULO 185, FRACCIONES I, II y II; Y SE ADICIONAN LAS FRACCIONES IV, V Y VI  DE LA LEY GENERAL DE SALUD, al tenor de la siguiente:

 

 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

“María de los Ángeles Ortiz Hernández camina de prisa sobre la acera de la avenida Las Américas del puerto de Veracruz, con el agrietado maletín colgando sobre el hombro izquierdo y con zapatos de tacón del número tres, cuando un auto Camaro negro, que circula a 120 kilómetros por hora, se aproxima hacia ella.

 

Pero Ángeles no se percata de nada. Salió de casa con el tiempo justo para llegar al trabajo. Avanza, absorta, con la mirada perdida al frente, sin escuchar las voces confusas y los ruidos de las cortinas metálicas que, al ser levantadas, descubren una tienda de abarrotes y una modesta peluquería en la casa color mostaza.

 

Ángeles, una espigada mujer de piel canela que lleva apenas unas gotas de maquillaje, llega a la esquina con Francisco Pizarro. Seguir caminando con los ojos puestos en la nada es una pésima idea, pero no hay modo de que lo advierta. Así que, exactamente a las 9:15 de este lunes 28 de junio de 2004, cuatro meses después de haber cumplido 31 años, la sacude un tremendo ruido.

 

El conductor del lujoso Camaro, un joven de 18 años que responde al nombre de Ricardo Márquez, embiste y la estampa contra la barda color marrón.

 

Aplastada contra la pared, Ángeles abre los ojos y siente que un dolor y un calor infernales recorren su cuerpo. Se angustia porque no llegará a tiempo a su trabajo, de donde, en la noche, deberá correr hacia la escuela privada en la que estudia comercio internacional.

 

Pero eso no sucederá. Se halla aquí, atrapada, berreando como un animal acuchillado. La persona que la ha atropellado, un desaliñado muchacho, y su también desmañado acompañante, su primo, la regresan a la realidad cuando salen precipitadamente del automóvil.

 

Ángeles, quien ya descubrió que su pierna izquierda está siendo triturada, mira cómo los estropeados muchachos permiten

la salida del vehículo de dos jovencitas que no rebasan los 17 años. Corren de manera atropellada; no quieren meterse en líos. Ricardo la está mirando e, hirientemente, le sonríe.

 

–¡Quita tu carro! ¡Me aplastas mi pierna! ¡Por favor! –grita y llora sin control. Pero Ricardo se aleja. Incrédula, Ángeles vuelve a gritar porque el primo quiere hacer lo mismo.

 

–¡Tú no te vayas! ¡Por favor, ayúdame! Él titubea. Da un paso al frente y vuelve a dudar. Pero regresa al automóvil y mueve el freno de mano; Ángeles cae al suelo y se golpea la cabeza con las piedras de la barda derrumbada. Siente que miles de agujas se le clavan en el cráneo.

 

Seis horas después del accidente María despertó en un hospital, había sido necesario realizarle una amputación quirúrgica. Perdió su empleo, con una carrera inconclusa y sin la pierna izquierda.”[1]

 

 

 

Casos como el de María de los Ángeles se repiten día a día, fotografías en las primeras planas de los periódicos plasman el dolor de cientos de mujeres y hombres principalmente jóvenes  que acaban con sueños y esperanzas, reportajes que describen como se mutila una vida, llegando a veces a terminar con ello y donde la frase protagonista es: “se encontraba bajo el influjo del alcohol o iba en estado de ebriedad”.

 

Así la falta de legislación para reducir el abuso en el consumo del alcohol, la nula información sobre el abstenerse a consumir bebidas alcohólicas a temprana edad y las débiles campañas de información sobre la enfermedad del alcoholismo, hacen necesario reflexionar sobre el problema de salud pública que hoy en día implica esta terrible enfermedad.

 

Ante ello es menester situarnos en nuestra realidad actual, un contexto social plagado de violencia familiar y social, altos índices de criminalidad, injusticia, falta de oportunidades traducidas en desigualdad y regiones del país donde los niveles de marginación son similares a los de países con pobreza extrema; todo lo anterior es un entramado que repercute y deteriora la salud mental de los mexicanos y que se ve reflejada en enfermedades psicosomáticas, depresión, estrés, neurosis, resultado de la falta de satisfacción de necesidades básicas.

Es entonces  que ante esta situación de hastío por una parte así como en tratar de conseguir  un estado de bienestar y la felicidad tan anhelada y no lograrlo, los mexicanos en su mayoría jóvenes  han optado por evadir su realidad, utilizando al alcohol bajo el supuesto de lograr y  sentir bienestar, incrementando de manera desquiciante su consumo, perdiendo en muchas ocasiones el control en su manera de beber y volverse enfermos alcohólicos sin saberlo.

 

Datos de la Encuesta Nacional de Adicciones (2011) muestran que el 55.2 por ciento de los jóvenes mexicanos consumen bebidas alcohólicas de manera periódica y que en la última década el consumo de bebidas alcohólicas entre jóvenes mexicanos aumentó de 49 a 55 por ciento. Otro dato interesante es que en la actualidad la edad de inicio en el consumo del alcohol es a los 12 años.

 

 

Estas cifras son más que reveladoras, hacen visible el grave  problema de salud pública al que nos enfrentamos y que no contamos con legislación que dé cabida a medidas preventivas.

 

 

 

 

 

¿Qué es el alcoholismo?

 

“El alcoholismo ha sido considerado como una enfermedad incurable, progresiva y mortal por la Asociación de Médicos de los EE.UU. (American Medical Association); igualmente la Organización Mundial de la Salud, lo determina como una enfermedad y lo precisa como “…toda forma de embriaguez que excede el consumo alimenticio tradicional y corriente o que (…) sobrepasa los linderos de costumbres sociales…” Enfermedad que afecta no sólo al adicto sino también la vida de todo aquel que se encuentre a su alrededor.

 

Existen muchas definiciones acerca del alcoholismo, escogeremos la de un experto en el tema, el Dr. David L. Ohlms, quien define: “El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva e incurable, caracterizada por la pérdida del control sobre el alcohol.”

 

Donde el alcohólico pierde el control de la bebida originando reacciones y comportamientos negativos, por lo que se le considera un enfermo que pone en riesgo su salud física y mental así como su relación familiar y social. Muchos alcohólicos que son incapaces de dejar de beber piensan que son moralmente débiles o que quizá tienen un desequilibrio mental. Cuando el alcoholismo se ha presentado no existe perversidad moral acerca de estar enfermo”[2].

 

 

A nivel internacional la Organización Mundial de la Salud arroja los siguientes datos[3]:

 

  • Cada año mueren en el mundo 3,3 millones de personas a consecuencia del consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.

 

  • El uso nocivo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos.
  • En general, el 5,1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones es atribuible al consumo de alcohol, calculado en términos de la esperanza de vida ajustada en función de la discapacidad (EVAD).
  • El consumo de alcohol provoca defunción y discapacidad a una edad relativamente temprana. En el grupo etario de 20 a 39 años, un 25% de las defunciones son atribuibles al consumo de alcohol.
  • Existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de trastornos mentales y comportamentales, además de las enfermedades no transmisibles y los traumatismos.

 

  • Recientemente se han determinado relaciones causales entre el consumo nocivo y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH/Sida.

 

 

  • Más allá de las consecuencias sanitarias, el consumo nocivo de alcohol provoca pérdidas sociales y económicas importantes, tanto para las personas como para la sociedad en su conjunto.

 

 

Ante ello en 2010, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una resolución en la que hace suya la estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol y por la que insta a los países a que fortalezcan las respuestas nacionales a los problemas de salud pública causados por dicho uso.

 

 

 

Dentro de la estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol, la OMS[4] revela lo siguiente:

 

El uso nocivo del alcohol tiene graves repercusiones en la salud pública y es considerado uno de los principales factores de riesgo de la mala salud a nivel mundial.

 

En el marco de este proyecto de estrategia, el concepto de uso nocivo del alcohol  es una noción amplia que abarca el consumo de alcohol que provoca efectos sanitarios y sociales perjudiciales para el bebedor, para quienes lo rodean y para la sociedad en general, así como las pautas de consumo de alcohol asociadas a un mayor riesgo de resultados sanitarios perjudiciales. El uso nocivo del alcohol compromete tanto el desarrollo individual como el social, y puede arruinar la vida del bebedor, devastar a su familia y desgarrar la urdimbre de la comunidad.

 

El uso nocivo del alcohol contribuye de forma importante a la carga mundial de morbilidad, y ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de muerte prematura y discapacidad a nivel mundial.  Se estima que en 2004 murieron en todo el mundo unos 2,5 millones de personas, incluidos 320 000 jóvenes de 15 a 29 años, por causas relacionadas con el alcohol. El uso nocivo del alcohol fue el responsable del 3,8% de la mortalidad mundial ese año, así como del 4,5% de la carga mundial de morbilidad expresada como pérdida de años de vida ajustados en función de la discapacidad, aun teniendo en cuenta el pequeño efecto protector del consumo bajo de alcohol, especialmente contra la cardiopatía coronaria, en algunas personas de más de 40 años.

 

 

El consumo nocivo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo evitables de los trastornos neuropsiquiátricos y otras enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, la cirrosis hepática y diversos cánceres. Para algunas enfermedades no hay indicios de un efecto de umbral en la relación entre el riesgo y el nivel de consumo de alcohol. El uso nocivo del alcohol también está relacionado con varias enfermedades infecciosas, como el VIH/sida, la tuberculosis y la neumonía. Una proporción importante de la carga de morbilidad atribuible al consumo nocivo de alcohol consiste en traumatismos intencionales o no intencionales, en particular los debidos a accidentes de tránsito, violencia y suicidios. Las lesiones mortales atribuibles al consumo de alcohol suelen afectar a personas relativamente jóvenes.

 

 

A nivel nacional  el riesgo de sufrir cualquier tipo de lesión se incrementa con el consumo del alcohol aunque este no llegue a intoxicación, ni sea de manera crónica. Con tan solo dos copas, el riesgo de sufrir una lesión incrementa al doble y aumenta 4 veces durante la primera hora después de haberlo consumido.

 

En nuestro país el alcohol es la principal causa de lesiones en México, dichas lesiones que han sido frecuentemente relacionadas con el consumo del alcohol son las de tipo de violento, los accidentes automovilísticos, las caídas y las quemaduras.

 

En el Distrito Federal los accidentes automovilísticos son la primera causa de mortalidad entre los 20 y 50 años, estas muertes no solo repercuten en las familias afectadas, también tienen efectos en la sociedad[5].

 

Sin embargo, organizaciones preocupadas y comprometidas en dar a conocer información sobre la enfermedad del alcoholismo así como su modelo de recuperación, tal como Alcohólicos Anónimos, firmaron  En julio de 1995 la Secretaría de Salud, a través del entonces Secretariado Técnico del Consejo Nacional contra las Adicciones, celebró un Convenio de Colaboración con la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A. C. (CMSGAA), para llevar a cabo acciones de prevención, atención y rehabilitación de personas con problemas de alcoholismo. La C.M.S.G. de A.A., A.C cuenta con más de 14 mil grupos, por lo que se ha considerado por importantes autoridades como la organización no gubernamental (ONG) más grande en nuestro país, además de ser la única representación legal de Alcohólicos Anónimos en México y autorizada por la A.A. World Services Inc. fundadora de los servicios mundiales de A.A. la cual tiene como sede los Estados Unidos de Norte América.

 

 

Así en enero de 1996 se realiza la primera versión de la ahora llamada “Semana Nacional de Información sobre Alcoholismo Compartiendo Esfuerzos”, con el propósito de ofrecer la alternativa de recuperación del alcoholismo a través de los doce pasos de A.A., así como de llamar la atención de la sociedad sobre la gravedad de los problemas asociados al abuso de bebidas alcohólicas y de propiciar su reflexión para tomar mejores decisiones, como la de abstenerse de consumirlas, retardar la edad de inicio o usarlas con moderación y responsabilidad.

 

Esta actividad se realiza de manera ininterrumpida durante la tercera semana de enero y es importante mencionar que cada año participan más de 25 instituciones locales y federales y los 32 Consejos Estatales contra las Adicciones.

Durante el desarrollo de esta Jornada, se instalan en todo el país módulos o stands de información en áreas de amplia circulación de personas, como son las salas de espera de hospitales y clínicas, oficinas de gobierno, estaciones de transportación terrestre, centros de readaptación social, módulos de seguridad pública, aulas, vestíbulos o salones de actos, escuelas, espacios de reunión juvenil y centros laborales, entre otros. De igual manera se colocan carteles en áreas concurridas por usuarios de servicios, trabajadores y población en general. También es distribuido material impreso y audiovisual que incluye: carteles, folletos, trípticos, revistas, videos y audios, etc.

 

La Semana incluye la diseminación de información en los diversos medios de comunicación como son inserciones en la radio, televisión (en ambos casos spots, entrevistas, programas, reportajes) y medios impresos como son revistas, boletines y periódicos, así como ruedas de prensa.

 

Así en la tercera semana de enero y durante los trabajos de la 20 Semana Nacional de Información Compartiendo Esfuerzos de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, el titular de la Comisión Nacional Contra las Adicciones (Conadic), Manuel Mondragón y Kalb reconoció que el consumo nocivo de alcohol entre los adolescentes es un asunto “con focos rojos”.

 

Por lo anteriormente expuesto es menester incluir dentro de la Ley General de salud, la prevención a través de acciones y estrategias básicas, tales como campañas de sensibilización, sobre los efectos del alcoholismo y las ventajas de abstenerse a consumirlo a temprana edad.

 

Así mismo incorporar el enfoque de género en esta materia, y el apoyo a organizaciones no gubernamentales que promuevan campañas permanentes para reducir el consumo del alcohol, así como aquellas que brinden algún modelo de atención o tratamiento para la rehabilitación a las personas que lo requieran.

 

 

 

FUNDAMENTO LEGAL

 

La presente Iniciativa se presenta con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y  55 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

 

 

 

Por lo anteriormente fundado y expuesto, someto a la consideración de esta H. Comisión Permanente el siguiente proyecto DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 185, FRACCIONES I, II y II; Y SE ADICIONAN LAS FRACCIONES IV, V Y VI  DE LA LEY GENERAL DE SALUD.

 

 

Artículo Único. Se reforma el artículo 185, fracciones I, II y III; y se adicionan las fracciones IV, V y VI de la ley general de Salud.

 

Artículo 185.- La Secretaría de Salud, los gobiernos de las entidades federativas y el Consejo de Salubridad General, en el ámbito de sus respectivas competencias, se coordinarán para la ejecución del programa contra  el alcoholismo y el abuso de bebidas alcohólicas que comprenderá, entre otras, las siguientes acciones básicas:

 

I. La prevención y el tratamiento de la enfermedad del alcoholismo y, en su caso, la rehabilitación de los alcohólicos;

 

II. La educación con enfoque de género sobre los efectos del alcohol en la salud y en las relaciones sociales, dirigida especialmente a los sectores vulnerables como: niños, adolescentes, indígenas, obreros y campesinos, a través de métodos individuales, sociales o de comunicación masiva, y

III. El fomento de actividades cívicas, deportivas y culturales que coadyuven en la lucha contra la enfermedad del alcoholismo, especialmente en zonas rurales y en los grupos de población considerados de alto riesgo;

 

IV. Desarrollar e implementar estrategias y programas preventivos sobre las ventajas de abstenerse a consumir bebidas alcohólicas a temprana edad;

 

V.  Diseñar y llevar a cabo campañas de información y sensibilización en medios de comunicación con  enfoque médico-psicológico de la enfermedad del alcoholismo y

 

VI. Apoyar a organizaciones no gubernamentales y/o asociaciones civiles que promuevan campañas permanentes para reducir el consumo de alcohol, así como aquellas que brinden algún modelo de atención o tratamiento para la rehabilitación de las personas que lo requieran.

 

TRANSITORIO

ÚNICO. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

DIPUTADO RICARDO MEJÍA BERDEJA

Dado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, a los 28 días del mes de Enero de 2015.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Emeequis. Cómo se mutila una vida. México [en línea], México, Dirección URL: http://www.m-x.com.mx/archivo/?numero=257

[2] Alcohólicos Anónimos. Alcoholismo. [en línea], México, Dirección URL: http://www.aamexico.org.mx/Alcoholismo.html

[3] Organización Mundial de la Salud. Alcohol. en línea], Dirección URL:http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs349/es/

[4] OMS. Estrategia Mundial para Reducir el uso nocivo del alcohol. [En línea], Dirección URL: http://www.who.int/substance_abuse/activities/msbalcstrategyes.pdf

[5] Medina-Mora Ma. Elena. Alcohol y Políticas Públicas. El Colegio Nacional. México 2012

Comments: 2

Leave a comment