La Silla Rota – Fin del arraigo: hora de definiciones

Fin del arraigo: hora de definiciones

En derechos humanos el gradualismo es una posición reaccionaria, profundamente conservadora. Actitud cómoda para los que la usan para justificar los cambios que vendrán en el mediano plazo, aunque estos nunca lleguen.
Los derechos humanos no pueden ser objeto de negociación, de componendas o regateos, los derechos humanos se tutelan y se protegen. No puede haber derechos humanos a medias.

El jueves pasado en la Comisión de Puntos Constitucionales se votó el dictamen de reforma constitucional que modifica el tema del arraigo, conservando la permanencia de esta ominosa figura. Mi voto fue en contra de la permanencia del arraigo.

En el pleno, la próxima semana, desde Movimiento Ciudadano habremos de seguir dando la batalla con congruencia, sin medias tintas. No es un asunto de reducir el arraigo de 40 a 20 días, el tema es eliminarlo de nuestra Constitución y de las leyes secundarias.

Por ello, es necesario dejar en claro como ha sido en el proceso parlamentario, pues como ya es costumbre entre los aliados del Pacto por México, ignoraron las demandas de organismos internacionales de derechos humanos y de agrupaciones nacionales de la sociedad civil especializadas en el tema, que hicieron llegar cartas y pronunciamientos por la eliminación del arraigo en México con base a recomendaciones internacionales que se han hecho a nuestro país por la violación a derechos humanos desde que esta figura se instauró en el 2008.

De nada sirvieron las explicaciones ni las cifras sobre la ineficacia del arraigo y la afectación de los derechos humanos, al debido proceso y al principio de presunción de inocencia. En la Comisión de Puntos Constitucionales decidieron aprobar la iniciativa del PRI, recientemente presentada, que como es moda hoy en día, sólo busca dar la imagen de que se atienden los problemas cuando, en realidad, disminuir el tiempo de arraigo y poner algunas salvedades, no evitará que siga siendo un instrumento para fabricar culpables, cometer torturas y violar los derechos humanos.

Lo hicieron a pesar de la existencia de cuatro iniciativas que con anterioridad se habían inscrito, una de ellas presentada por su servidor, para suprimir de nuestro marco legal y de los procedimientos penales la figura del arraigo. Incluso, de mano de organizaciones especialistas en derechos humanos, se presentó una iniciativa que además proponía medidas precautorias alternativas y derogar el artículo transitorio que en la Constitución permitía a ministerios públicos en los estados abusar del arraigo ante la poca profesionalización de su actividad investigadora. Pero tampoco fue considerada.

En una muestra más de la incongruencia que caracteriza a la clase gobernante de nuestro país, no importó que apenas en diciembre, Jesús Murillo Karam, procurador de la República, declarara sobre la necesidad de eliminar el arraigo ante las sobradas pruebas de su ineficacia. Parece ahora que la ineficacia es más bien del Ministerio Público.

La permanencia del arraigo es otro de los frutos podridos del Pacto por México y es resultado de las presiones de un Ministerio Público incompetente e incapaz de conducir sus investigaciones sin recurrir al recurso fácil de privar de su libertad a personas, para primero detenerlas y luego investigarlas. Es hora de definiciones, no de falsas justificaciones.

Twitter: @RicardoMeb


[zilla_one_third]Medio:
La Silla Rota [/zilla_one_third] [zilla_one_third] Fecha:
Domingo, 28 de Abril [/zilla_one_third] [zilla_one_third_last] Fuente original:

http://bit.ly/167cHh5 [/zilla_one_third_last]

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