Justicia sometida: El caso Medina Mora

El gran repudio manifestado por diversos sectores de la población, desde el momento en que se conociera públicamente que Eduardo Medina Mora participaría
en la terna de la cual saldría un nuevo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), logró que a través de la plataforma change.org –que se dedica a promover y almacenar datos relativos a iniciativas ciudadanas- se recabaran en tres días más de 20 mil firmas ciudadanas en contra de dicha designación, mismas que no cesaron de acumularse hasta superar las 50 mil firmas, que se sumaron a diversos cuestionamientos plasmados en los medios de comunicación y las redes sociales.

A pesar de ello, el Senado de la República, por mayoría del PAN y el PRI, lo designó como ministro, un ministro al servicio de los poderes fácticos y de los grupos de poder prianista.

Estos cuestionamientos abarcan un periodo transexenal y diversos temas, desde la protección que brindara a Arturo Montiel, principal promotor y protector de Enrique Peña Nieto, hasta la violación de derechos humanos, acciones en contra de la progresividad de derechos y malos manejos administrativos.

Lo anterior lleva a afirmar que Medina Mora encarna en sí mismo la incapacidad, el cinismo, la complacencia, la corrupción y la simulación de las autoridades federales que han puesto en entredicho la conformación de una verdadera democracia en México durante la última década.

Con gran precisión teórica, Luis Diez Picazo[i], notable jurista español, distingue tres subespecies dentro de la categoría de la independencia judicial. Estas son:

  1. La independencia personal, que consiste en el conjunto de características derivadas de la situación en que la Constitución coloca al juez individualmente considerado y que protegen a este de eventuales presiones ejercidas por los otros dos poderes políticos del Estado (Legislativo y Ejecutivo).
  2. La independencia colectiva, que tiene que ver con la protección a la judicatura en su conjunto frente a los demás poderes del Estado.
  3. La independencia interna, que ampara al juez, en su individualidad, frente al resto de la estructura judicial.

A todas luces, Medina Mora no cumple ni uno sólo de los requisitos antes mencionados.

El constitucionalista Raúl Carrancá y Rivas afirmó que sería ingenuo pensar que Medina Mora podría cortar el cordón umbilical con el Ejecutivo, poniendo en entredicho la independencia personal del hoy magistrado, quien ante su futura labor será incapaz de emitir juicios imparciales, sin que otros poderes (incuso fácticos) ejerzan presiones para influir en dichas decisiones.

En cuanto a la independencia colectiva, ahora que dicho personaje ocupa un cargo tan importante, el augurio no puede ser positivo. Además de su cuestionable actuación ante temas tan importantes como los previamente mencionados, su imposición por parte del Ejecutivo federal terminará por derrumbar la ya frágil estructura de la Suprema Corte, que desde hace meses ha contribuido a la crisis de Poderes que vivimos en México.

Medina Mora promovió acciones de inconstitucionalidad, desde la titularidad de la PGR, a fin de que en el Distrito Federal se siguiera considerando la interrupción del embarazo, en cualquier etapa, como un delito, con argumentos tan endebles que fueron rechazados por la misma SCJN que hoy integra, exhibiendo su profunda falta de conocimiento sobre la labor judicial, misma que hoy debe desempeñar sin ninguna experiencia previa como juez.

Espionaje político, militarización de las policías, acuerdos internacionales que abarrotaron al país de armas, manipulación de testigos protegidos, represión de movimientos sociales, todos y cada uno de esos temas puede ser vinculado con un hombre que hoy, impuesto por Enrique Peña Nieto, ocupa uno de los espacios más importantes del país y última trinchera desde la cual podrían combatirse todos estos delitos.

Eduardo Medina Mora ha ejercido el poder de manera turbia y cuestionable durante toda su trayectoria y, podemos afirmar, que más temprano que tarde quedará demostrado que ni su perfil político, ni su perfil profesional, cumplen con lo necesario para servir a la Nación.

@RicardoMeb

[i] Diez Picazo, Luis María. Notas de Derecho Comparado sobre la Independencia Judicial. Revista Española de Derecho Constitucional. Año 12. Número 34. Enero-Abril 1992, p. 21

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