Acuerdo para garantizar a las juventudes mexicanas el acceso a la educación, empleo y servicios de salud.

PUNTO DE ACUERDO PARA EXHORTARAL INSTITUTO MEXICANO DE LA JUVENTUD A IMPULSAR, DE MANERA TRANSVERSAL, PROGRAMAS Y POLÍTICAS PÚBLICAS QUE GARANTICEN A LAS JUVENTUDES MEXICANAS EL ACCESO A EDUCACIÓN, EMPLEO Y SERVICIOS DE SALUD DE CALIDAD QUE PERMITAN SU DESARROLLO INTEGRAL.

RICARDO MEJÍA BERDEJA Y RICARDO MONREAL ÁVILA, integrantes de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión y del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 58 y 59 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, presento ante esta Honorable Asamblea el siguiente Punto de Acuerdo de urgente u obvia resolución al tenor de la siguiente

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

A nivel mundial el número de personas jóvenes representa el más grande hasta ahora registrado. De acuerdo con la División de Población de Naciones Unidas, en 2010 había un bono demográfico de mil doscientos millones de jóvenes entre 15 y 24 años de edad, y tan sólo en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 32% de la población mexicana tenía entre 12 y 29 años; es decir 36.2 millones de jóvenes, lo cual expone la urgente necesidad de atender a este sector de población que ha sido considerado como un grupo vulnerable por la falta de oportunidades y reconocimiento y garantías para ejercer sus derechos por parte del Estado.

Hablar de juventudes implica el reconocimiento de diferencias, desigualdades y exclusión social que viven las y los jóvenes, en este sentido resulta importante considerar las cifras que dio a conocer en días pasados el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) sobre la situación de la población mexicana en 2012, en ellas se da cuenta que los niños y las personas jóvenes son las más pobres, ya quehay 21.2 millones menores de 18 años en condición de pobreza, es decir el 53.8 por ciento de dicha población.

En el mismo informe, la CONEVAL alertó que en 2010 el 68 por ciento de la población juvenilno contaba con acceso aseguridad social,mientras que el 44.7 por cientono contaba con acceso a los servicios de salud y 18.1 por ciento tenía rezago educativo.

Aunado a ello, las personas jóvenes que viven en áreas rurales y urbanas presentan distintas carencias y falta de oportunidades para beneficiarse de políticas públicas y programas sociales, tal y como lo ha señalado Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del CONEVAL “los jóvenes urbanos son el sector de la población más vulnerable, cada vez se reducen las posibilidades de que accedan a un empleo o cursen estudios de nivel superior, son los menos favorecidos por los programas sociales de corte social”.

Asimismo, el porcentaje de jóvenes que no asisten a la escuela ni tienen empleo, resulta alarmante, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) México ocupa el tercer lugar a nivel mundial de los 34 países que conforman la organización; sólo tras Turquía e Israel.

En el informe  Panorama de la educación 2013, realizado por la OCDE, revela que en México el 24.7 por ciento de población de 15 a 29 años, conforman este sector y del número de mujeres jóvenes en este rango de edad el 37.8 por ciento se encuentra en tal situación, mientras que del número de hombres jóvenes sólo es el 11 por ciento.

Si bien, a nivel nacional las instituciones encargadas no cuentan con cifras exactas sobre el número de jóvenes en estas condiciones, lo que ya en sí mismo es una grave deficiencia estadística, la falta de oportunidades tanto en educación como en el mercado laboral que hasta ahora impera en nuestro país, está siendo aprovechada por el crimen organizado, la población juvenil al no tener la posibilidad  de continuar con sus estudios o conseguir un empleo que le permita contar con una vida digna, es susceptible de ser cooptada por las redes de delincuencia, las cuales –y de manera más recurrente- optan por incorporar a sus filas a jóvenes menores de edad y de esta manera que no se les apliquen sanciones considerables.

Organizaciones de la sociedad civil y especialistas en el tema coinciden en que el crimen organizado está ofreciendo las oportunidades que el Estado ha sido incapaz de brindar a las personas jóvenes

Asimismo, comentan que se ha presentado una ‘feminización’ del crimen organizado, como lo indica Carlos Cruz, director de la asociación Cauce Ciudadano “justamente por la criminalización de los varones, saben que a las mujeres no las revisan, que pasan libremente, y por eso empezaron a cumplir otras funciones dentro del crimen para distribuir drogas y armas ilegales”.

Además, la fallida y mal llamada “guerra contra el narcotráfico” emprendida desde el sexenio pasado y que actualmente no cuenta con una estrategia para hacerle frente, ha cobrado la vida de miles de jóvenes en el país, en especial de hombres, por ejemplo en el artículo “Marcado para morir” de la revista Nexos se revela que de los más de las 100 mil personas asesinadas entre 2005 y 2011, el 90 por ciento fueron hombres, de los cuales el 22 por ciento tenían entre 18 y 25 años, es decir 19 mil 801 jóvenes, sumados a los tres mil 804 entre 12 y 17 años; mientras que en el caso de las jóvenes 2 mil 152, entre 18 y 25 años fueron asesinadas y 925 que tenía entre 12 y 17 años de edad.

En el mismo artículo se detalla que “exclusivamente el caso de los hombres, encontramos que 12% de los hombres jóvenes asesinados —los que tienen entre 18 y 25 años— no tenían ni primaria completa y 32% no llegó a secundaria. En cambio, los hombres que completaron la universidad no representan ni el 4% de los hombres asesinados de 18 a 25 años, el 7% de los hombres de 26 a 40 años y el 11% de los mayores de 40 años. El patrón es muy claro: conforme aumenta la escolaridad observamos una disminución en homicidios de hombres”

De igual forma, precisa que “en la población entre 18 y 25 años de edad, desde 2009 los hombres sin primaria completa han mantenido una tasa superior a 300 homicidios por cada 100 mil habitantes. De forma impresionante, de 2007 a 2011 la tasa de homicidios casi se duplicó, al pasar de 173 homicidios a 335 homicidios por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar de tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes encontramos a los hombres de 18 a 25 años con primaria terminada. Entre ellos, los homicidios por cada 100 mil habitantes superaron los 100 desde 2010, creciendo 234% de 2007 a 2011”

Por otro lado, al considerar la tasa de homicidios por cada cien mil hombres jóvenes, se puede observar que “los cinco estados con las tasas más altas de homicidios de hombres entre 18 y 25 en 2011 son: Chihuahua (336); Sinaloa (197); Nayarit (144); Guerrero (144); Nuevo León (129). En contraste, los cinco estados con las tasas más bajas para este mismo grupo son: Yucatán (3.4); Chiapas (4); Baja California Sur (4.3); Campeche (6.6) y Tlaxcala (14.4).”

Ante esta situación, cabe destacar que si bien, se han diseñado políticas públicas dirigidas hacia las juventudes mexicanas, éstas han dejado de lado la incorporación del mismo sector para su diseño, implementación y evaluación, creando así desde una visión paternalista, una estigmatización de las y los jóvenes; lo cual se ve reflejado en políticas basadas en prejuicios y estereotipos, tal es el caso de las diseñadas para “sacar” a los jóvenes (hombres) de las pandillas o el uso de drogas, mientras que para las jóvenes se implementan programas para que las madres solteras puedan regresar a estudiar; si bien esto es conveniente para un sector de la población juvenil, no contempla las diferencias que caracterizan a las juventudes mexicanas perpetuando que los estereotipos, la criminalización y falta de oportunidades siga frenando su desarrollo integral.

En este sentido es necesario, por un lado dejar de criminalizar a las juventudes por el sólo hecho de ser jóvenes, y por el otro es indispensable revertir el estado de abandono por parte del Estado mexicano con las personas jóvenes y de esta manera diseñar e implementar, lo antes posible, un programa nacional que incorpore la perspectiva de género, de derechos humanos y de juventud en miras de concretar acciones desde los tres niveles de gobierno para fomentar y garantizar el desarrollo de las juventudes mexicanas, incorporando y armonizando tratados internacionales y convenciones en la materia.Por ello presentamos a esta Asamblea la siguiente proposición con

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.-La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión exhorta al Ejecutivo Federal para que a través del Instituto Mexicano de la Juventud  diseñe, impulse, e implemente de manera transversal, programas y políticas públicas que garanticena las juventudes mexicanas el acceso a educación, empleo y servicios de salud de calidad que permitan su desarrollo integral.

Dado en el Senado de la República a los 7 días del mes de agosto de 2013.

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